El Arbitraje es tema de cultura?... Absolutamente.
Puntualmente el Vóleibol es una de aquellas disciplinas deportivas que no cuentan con adeptos tan numerosos como puede ser el fútbol o el tenis, por distintas situaciones: implementación pública, programación y ejecución curricular adecuada en los colegios, pero principalmente: por la difusión que tiene en los medios de comunicación (TV Abierta, Radio y Medios Gráficos).
Desde esa perspetiva, la dificultad que plantea para su aprendizaje tanto práctico como teórico, generan un obstáculo desde el nivel más Básico (deporte escolar y formativo) hasta el más Competitivo (Ligas Profesionales). Sin dejar de lado el avance que ha tenido el nivel de juego nuestro país, gracias a los procesos con los distintos cuerpos técnicos que han pasado por las selecciones tanto masculinas como femeninas, hay un eslabón que falta unir a todo este desarrollo, y es la Cultura del Vóleibol.
Dentro de esa cultura, una barrera no menor es... la reglamentación y el conocimiento de estas reglas por los potenciales participantes y aquellos que figuran como "público espectador".
Es claro entender que para un público participante u observador, entender el vóleibol permitiría poder establecer un punto de crítica y atractivo al deporte en general, ya que jugar Vóleibol, ejecutado de forma básica, es bastante aburrido para quienes no participan y que entienden -en promedio- sólo un tercio del reglamento.
Amparado en esa idea, la formación de "árbitros/as" de Vóleibol, es mucho más compleja. La velocidad del desarrollo de las acciones (que es distinta tanto en damas como en varones) ya es una dificultad difícil de sortear para alguien que juega el deporte, pero sumarle la aplicación de un reglamento (el que a diferencia de otros deportes posee reglamentación y penalizaciones hasta en la ejecución de sus Fundamentos Básicos) influye aun más en el desarrollo de uno de los componentes más importantes en la formación de un arbitro, que es el Criterio.
Entendamos, en términos sencillos, que el Criterio en el Vóleibol como juez es la distinción entre determinar el cobro de un punto a favor o en contra de los equipos que disputan éste, a lo largo del desarrollo del encuentro, y que, a pesar de que la mayoría de los puntos en el vóleibol obedecen a una mecánica general muy similar, cada situación es distinta entre sí.
Todo lo justificado inicialmente ofrece una inclinación o pendiente de desarrollo negativa para la formación de un árbitro, ya que no es lo mismo, determinar, indicar o incluso comentar una falta cuando se observa un partido de fútbol que cuando se presencia un encuentro de vóleibol (situación similar para otros deportes menos masivos).

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